Algunos creen que «predica el evangelio, y si es necesario usa palabras» es una frase que habla sobre frutos. El razonamiento va así: Da frutos de cristiano para captar la atención de la gente y, cuando te pregunten si eres cristiano o qué crees, entonces usa palabras y predícales el evangelio. Pero nadie debería esperar a conocerme mucho para saber si proclamo a Cristo o no. ¿Cómo callar sobre una salvación tan grande y esperar a que la gente nos pregunte al respecto? La gente no debería tener que descubrir que soy cristiano; yo debería decirles que lo soy y hablarles el evangelio con mucha urgencia, pero con sabiduría y confiando en Dios. Lo más amoroso que puedes hacer por alguien es predicarle el evangelio. La Biblia muchas veces señala que el primer fruto público de haber recibido a Cristo como Señor y Salvador es proclamar el evangelio. Hablar de Jesús y Su obra es un fruto que no falta en el cristiano. Puedes tener a Cristo en tus palabras sin tenerlo en tu vida, pero no puedes ...
“El día en que venga para ser glorificado por medio de sus santos y admirado por todos los que hayan creído, entre los cuales están ustedes porque creyeron el testimonio que les dimos.” (2 Tesalonicenses 1:10). La completa glorificación de Cristo en sus santos será cuando Él venga por segunda vez, de acuerdo a la segura palabra de la profecía. Él ahora se glorifica en ellos porque dice: «Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado» (Juan 17:10); pero hasta el momento esa gloria es más bien perceptible para sí mismo que para el mundo exterior. Las lámparas se están despabilando y brillarán en breve. Estos son los días de la preparación antes del día de reposo que es un sentido infinito, un día de fiesta. Como se dijo de Ester, que durante muchos meses se preparó con mirra y dulces fragancias antes de entrar al palacio del rey para casarse con él, así mismo ahora nosotros somos purificados y preparados para ese día majestuoso cua...
La verdadera santidad… es mucho más que lágrimas, suspiros, emociones corporales, un pulso acelerado, un sentimiento ferviente de apego a nuestros predicadores favoritos y nuestro propio grupo religioso, y una disposición para discutir con todos aquellos que no estén de acuerdo con nosotros… La verdadera santidad implica la valentía santa, el conflicto, la guerra, la lucha, la vida de soldado, el combate; son consideradas características de un verdadero cristiano. La verdadera santidad no lleva al cristiano a evitar las dificultades, sino a enfrentarlas y superarlas. Cristo desea que su pueblo demuestre que su gracia no es simplemente una planta de invernadero, que sólo puede crecer al abrigo de un refugio, sino un árbol robusto que puede florecer en todas las circunstancias de la vida.