Así es, mi amado hermano. Todo lo que acontece en nuestra vida ocurre porque el Señor, en su infinita sabiduría, lo ha permitido con un propósito. En ocasiones atravesamos pérdidas profundas, como las que usted ha vivido, y aunque el dolor nos abruma y nuestra mente no logra comprenderlo, podemos confiar en que los planes de Dios son perfectos y nunca se equivocan. La Escritura nos recuerda que a los hijos de Dios todas las cosas les ayudan para bien. Nada escapa de Su control; Dios está en todo, y nada queda fuera de Su voluntad soberana. Él reina con poder, pero también nos ama como un Padre tierno y compasivo. Aun cuando fallamos, si nos acercamos a Él con un corazón arrepentido, el Señor es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. En Él tenemos esperanza viva. Él es nuestro refugio seguro, nuestro amparo constante y nuestra fortaleza en medio de la tormenta. Como un buen y fiel Pastor, cuida de nosotros, guía nuestros pasos y nos concede Su paz. Siga confiando en Él. Es evidente que el Señor está obrando en su vida, aun cuando Sus planes, en ocasiones, no coincidan con los nuestros. Dios nunca llega tarde, y todo lo que permite tiene un propósito eterno.
Un fruto de ser cristiano | Josué Barrios
Algunos creen que «predica el evangelio, y si es necesario usa palabras» es una frase que habla sobre frutos. El razonamiento va así: Da frutos de cristiano para captar la atención de la gente y, cuando te pregunten si eres cristiano o qué crees, entonces usa palabras y predícales el evangelio. Pero nadie debería esperar a conocerme mucho para saber si proclamo a Cristo o no. ¿Cómo callar sobre una salvación tan grande y esperar a que la gente nos pregunte al respecto? La gente no debería tener que descubrir que soy cristiano; yo debería decirles que lo soy y hablarles el evangelio con mucha urgencia, pero con sabiduría y confiando en Dios. Lo más amoroso que puedes hacer por alguien es predicarle el evangelio. La Biblia muchas veces señala que el primer fruto público de haber recibido a Cristo como Señor y Salvador es proclamar el evangelio. Hablar de Jesús y Su obra es un fruto que no falta en el cristiano. Puedes tener a Cristo en tus palabras sin tenerlo en tu vida, pero no puedes ...