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Mostrando entradas de enero, 2026

¿Qué es el gozo del Señor?

El gozo del Señor es la alegría del corazón que proviene de conocer a Dios, de permanecer en Cristo y de estar lleno del Espíritu Santo. Cuando nació Jesús, los ángeles anunciaron "nuevas de gran gozo" (Lucas 2:10). Todos los que hallan a Jesús conocen, al igual que los pastores de la Natividad, el gozo que Él produce. Incluso antes de Su nacimiento, Jesús había traído gozo, como lo demuestra el canto de María (Lucas 1:47) y la respuesta de Juan al oír la voz de María mientras "saltó de alegría" en el vientre de su madre (Lucas 1:44). Jesús ejemplificó el gozo en Su ministerio. No era un asceta melancólico; al contrario, Sus enemigos le acusaron de ser demasiado alegre en algunas ocasiones (Lucas 7:34). Jesús se describió a sí mismo como un novio que disfrutaba de un banquete de bodas (Marcos 2:18-20); "se regocijó en el Espíritu" (Lucas 10:21); habló de "mi gozo" (Juan 15:11) y prometió dar a Sus discípulos un abastecimiento de por vida (Juan 16...

¿Qué es el gozo según la Biblia? | Gerson Morey

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El gozo cristiano es el deleite producido por el Espíritu Santo que experimentan todos los que han sido redimidos. Es el estado de satisfacción que proviene de poseer a Dios como nuestro tesoro más elevado. El llamado al gozo es abrumador en las Sagradas Escrituras. El pueblo de Dios es exhortado a regocijarse de forma constante y de diversas maneras. En realidad, el gozo cristiano, lejos de ser una opción, es un deber para todo creyente: «Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocíjense!» (Fil 4:4). En el Antiguo Testamento, los profetas y los salmistas hablaron y exhortaron al pueblo a la alegría. Llama la atención notar que casi todos los autores de las epístolas del Nuevo Testamento hablan del gozo cristiano. Pablo, Pedro, Juan y Santiago escribieron del gozo de distintas maneras. Incluso nuestro Señor lo enfatizó durante Su ministerio terrenal: «cuando los insulten y persigan… por causa de Mí. Regocíjense y alégrense» (Mt 5:11-12); «Estas cosas les he hablado, para ...

El poder del Señor Jesucristo | J. C. Ryle

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Aprendamos, en cuarto lugar, acerca del poder del Señor Jesucristo. Tenemos un ejemplo impresionante de su poder en la historia que estamos enfocando. Las olas azotaban la barca en la que estaba Jesús. Los aterrados discípulos lo despertaron y clamaron a él. "Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza". Éste fue un milagro maravilloso. Nadie que no fuera todopoderoso hubiera podido hacerlo. ¡Hacer cesar el viento con sólo dos palabras! Hay un dicho común que describe algo que es imposible: "¡Es como hablarle al viento!". Pero Jesús reprende al viento y se calma al instante. Esto es poder. ¡Calmar las olas con su voz! ¿Qué estudiante de la historia no sabe de aquel poderoso rey de Inglaterra que trató, en vano, de detener una creciente ola que subía del mar? Pero aquí tenemos al que le dice a las olas embravecidas en una tempestad: "Calla, enmudece" y se hizo la calma. Eso es poder. Es bue...

Credo Niceno-Constantinopolitano

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Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, ca...

Solo Jesús salva | Madelin Reyes

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“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.  (Hechos 4:12, RV60). En el mundo existen muchas religiones, pero ninguna de ellas puede conducir al hombre a Dios por sí misma. Esto mismo explicó el apóstol Pablo a los atenienses, un pueblo profundamente religioso y rodeado de numerosos dioses. En medio de esa multiplicidad de cultos, habían levantado un altar “al Dios no conocido” (Hch 17:16–33). A ese Dios, al único y verdadero, fue a quien Pablo les anunció, no como una divinidad más, sino como el Señor soberano que se había revelado plenamente. Ninguna religión puede llevarnos a Dios, aunque afirme poseer la verdad. La Escritura es clara al declarar que Jesús es “el camino, la verdad y la vida”, y que nadie viene al Padre sino por medio de Él (Jn 14:6). Las religiones son obra del hombre; en ningún lugar Dios ha determinado en su Palabra que la pertenencia a un sistema religioso sea el medio de salvación....

Condiciones para que la oración sea respondida | George Müller

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«En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “Oh Dios, ¡ten compasión de mí, que soy pecador!» (Lucas 18:13). No podemos esperar que nuestras oraciones sean respondidas confiados en nuestra propia bondad, o en nuestros propios méritos, pero Nuestro Señor Jesús sí es digno y merecedor de que su Padre le responda, y en su nombre sí podemos esperar ser respondidos. No hay ninguna petición excesiva, demasiado grande, demasiado costosa que el Padre pudiera negar a su Hijo. Él es digno y merecedor Él es el Hijo perfecto, sin macha, que siempre y bajo cualquier circunstancia actuó de acuerdo con la voluntad de Dios. Y si confiamos en Él, si lo ponemos delante, si dependemos de Él y pedimos en su nombre, podemos esperar que nuestras oraciones sean contestadas. Quizá alguien diga: “Yo he orado por muchos años por la conversión de mis hijos, pero soy tan indigno e inmerece...

Aun el cristiano auténtico puede mostrar mucha debilidad | J. C. Ryle

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Aprendamos, en tercer lugar, que aun el cristiano auténtico puede mostrar mucha debilidad. Aquí se consigna una prueba impresionante de esto en la conducta de sus discípulos que despertaron a Jesús, apurados. Le dijeron, llenos de temor y ansiedad: "¡Señor, sálvanos, que perecemos!". Hubo impaciencia. Podían haber esperado hasta que su Señor considerara oportuno responder. Hubo incredulidad. Hablaron como si dudaran de que su Señor se interesara o le importara su seguridad y bienestar. "¿No tienes cuidado que perecemos?" (Mr. 4:38). ¡Pobres hombres sin fe! ¿Qué motivo tenían para temer? Habían visto prueba tras prueba que todo andaría bien mientras el Esposo estuviera con ellos. Habían sido testigos de numerosos ejemplos de su amor y bondad hacia ellos, tantos como para convencerse de que él nunca dejaría que les aconteciera algo realmente malo. Pero lo olvidaron todo ante un peligro inminente. El sentido de una desgracia inmediata, a menudo, causa que el hombre pie...

Sé tú mi roca | Gerson Morey

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"Inclina a mí Tu oído, rescátame pronto; Sé para mí roca fuerte, Fortaleza para salvarme. Porque Tú eres mi roca y mi fortaleza; Y por amor de Tu nombre me conducirás y me guiarás", (Salmos 31:2-3). La metáfora de la roca en las Escrituras sirve para comunicar algo sólido, estable e inconmovible; algo en lo que podemos apoyarnos sin temor. Muchos autores de la Biblia utilizaron esta metáfora para describir el carácter sólido, firme y estable de Dios. Por eso Jacob lo llamó la «roca de Israel». Moises y Habacuc dijeron que Él es la roca (Gn 49:24; Dt 32:4; Hab 1:12). El rey David se dirigió a Dios como su roca de refugio y salvación (Sal 19:14; 42:9; 61:2; 62:2). Él es el único digno de nuestra confianza. Podemos descansar en que siempre estará con nosotros, Sus palabras son verdad y Sus obras son seguras. Dios es inmutable y Sus promesas permanecen para siempre. Todo lo demás está sujeto a cambios y variaciones; todas las cosas de este mundo son frágiles, temporales e inestab...

Las dimensiones de un profeta | Scott Redd

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El oficio profético en el Antiguo Testamento. El oficio profético en el Antiguo Testamento no es una categoría monolítica. El Antiguo Testamento nos ofrece un tapiz de funciones proféticas que es multifacético, y el Nuevo Testamento revela cómo este oficio se cumple en la persona y obra de Cristo. La vocación profética tiene ocho dimensiones centrales. Defensor del pacto: aplicando la palabra. En su esencia, el ministerio profético es pactal. Los profetas no son agentes libres ni freelancers espirituales; son defensores de una relación ya establecida entre Dios y Su pueblo. Este pacto, establecido con Israel a través de figuras como Moisés, es la columna vertebral del discurso profético, y el profeta se presenta como portavoz, fiscal y consolador del pacto. Como portavoces, profetas como Moisés (Éx. 3–4), Natán (2 Sam. 7) y Ahías (1 Reyes 11:29–39) transmiten términos divinos: una historia de bendiciones divinas y la articulación de estipulaciones y bendiciones por la fidelidad y maldi...

La obra del Padre en la salvación del pecador | Madelin Reyes

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Algo que el Señor me permitió aprender fue a contemplarlo como un Padre verdaderamente amoroso, no según concepciones humanas, sino conforme a lo que Él mismo ha revelado en Su Palabra. Dios no es indiferente a la condición del hombre caído: Él sostiene al que tropieza, acompaña al que se siente solo, fortalece al débil y muestra misericordia al pecador arrepentido. Su amor hacia Sus hijos no es inestable ni condicionado, sino firme y fiel. Dios es bueno, no solo en lo que da, sino en lo que Él es. Nada escapa a Su cuidado providencial. Sin embargo, muchas veces perdemos de vista los atributos que caracterizan Su carácter. El pecado nubla nuestro entendimiento y nos hace temer acercarnos a Dios, como si Su santidad fuera incompatible con Su misericordia. Olvidamos que Cristo no vino a llamar a justos, sino a pecadores, y que aquellos que descansan en Él por la fe no serán jamás avergonzados. Si conocemos el amor de Dios, no es porque hayamos llegado a Él por iniciativa propia, sino por...

El Credo de los Apóstoles

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Creo en Dios Padre,  Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso. Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Las 70 resoluciones de Jonathan Edwards

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Siendo consciente de que no puedo hacer nada sin la ayuda de Dios, humildemente le ruego que, por Su gracia, me capacite para guardar estas resoluciones, en la medida en que sean conformes a Su voluntad, por amor de Cristo. Recuerda leer estas resoluciones una vez por semana. 1. Resuelvo hacer todo cuanto considere que produzca mayor gloria de Dios y en mi propio bien, provecho y gozo, durante toda mi existencia, sin tomar en cuenta el tiempo, sea ahora o dentro de innumerables edades. Resuelvo hacer siempre lo que juzgue mi deber y lo que sea más beneficioso para la humanidad en general. Resuelvo hacer esto sin importar cuántas dificultades enfrente, ni cuán grandes sean. 2. Resuelvo esforzarme continuamente en encontrar nuevos medios e ideas que promuevan lo dicho anteriormente. 3. Resuelvo que, si alguna vez caigo o me vuelvo negligente y dejo de guardar alguna de estas resoluciones, me arrepentiré de todo aquello que recuerde tan pronto vuelva en mí. 4. Resuelvo no hacer jamás nada...
En esta vida tendremos que enfrentar diversas pruebas, algunas más difíciles que otras, sin importar nuestro nivel de fe. Sin embargo, las pruebas son necesarias porque por medio de ellas Dios fortalece nuestra fe. Y aunque en algunas ocasiones caeremos y saldremos lastimados, nos harán más fuertes, valientes y dependientes de Dios. En la vida seremos puestos a prueba, algunas más difíciles que otras, sin importar nuestro nivel de fe. Sin embargo, algunas veces seremos vulnerables ante ellas, caeremos y nos lastimarnos, pero esto solo servirá para hacernos más fuertes, valientes y sobretodo dependientes de Dios.  En la vida debemos de enfrentarnos a diferentes pruebas, las cuales no serán fáciles de superar. Habrán ocaciones en las que, caeremos y nos lastimaremos, pero a través de ello, nos volveremos fuertes, con un corazón valiente, lleno de esperanza y alegría, pues las pruebas nos ayudan a fortalecer nuestra confianza en Dios. En algunas ocasiones, vemos las pruebas como si fu...

Justificados en Cristo y sostenidos por Su gracia | Madelin Reyes

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Durante años luché contra mis malos deseos con la convicción de que debía vencer cada pecado para poder ser salva. Cuanto más me esforzaba, más evidente se hacía mi fracaso. Mi vida espiritual se convirtió en una larga lista de pecados que debía erradicar y en un camino imposible de recorrer. No comprendía del todo mi condición pecaminosa; solo sabía que, por mis propias fuerzas, no lograba alcanzar la justicia que creía necesaria para presentarme delante de Dios. Con el tiempo, el Señor me permitió entender una verdad fundamental del evangelio: por mis propias obras jamás podría vencer el pecado ni producir una justicia aceptable delante de Él. Mi justicia era insuficiente. En medio de esa búsqueda agotadora, conocí a Jesucristo y la obra perfecta que Él realizó en la cruz. Allí, Cristo cargó con el pecado y pagó el precio que yo no podía pagar. Desde entonces, cuando me acerco a Dios en el nombre de Jesús, Dios no me mira conforme a mis faltas, sino conforme a la justicia de Su Hijo,...

Un solo Señor, un solo corazón | Madelin Reyes

 Aquí tienes el texto **reelaborado desde una perspectiva bíblica y calvinista**, con un tono exhortativo sobrio, realista y pastoral, evitando moralismo superficial y apelaciones meramente emocionales. He corregido el énfasis para que el centro no sea la fuerza de la voluntad humana, sino el **señorío de Cristo, la esclavitud del pecado y la obra transformadora de la gracia**. --- La Escritura es clara al afirmar que no se puede servir a dos señores. No es posible rendirle obediencia a Dios mientras, al mismo tiempo, se vive sometido a los deseos del mundo. El intento de mantener un corazón dividido revela una falta de comprensión del señorío absoluto de Dios. Muchas veces queremos acercarnos a Él sin renunciar a aquello que satisface nuestra carne, sin abandonar los placeres que el mundo ofrece y que resultan atractivos a nuestra naturaleza caída. Vivir de esta manera produce una profunda inestabilidad espiritual. Hoy se busca a Dios y se experimenta cierta paz; mañana se vuelve ...

La salvación no proviene de los hombres, sino del Señor | Madelin Reyes

 Aquí tienes el texto **revisado y afinado desde una perspectiva bíblica y calvinista**, con mayor precisión teológica, evitando reduccionismos, triunfalismo o un tono meramente polémico. He cuidado especialmente la **distinción entre religión humana y revelación divina**, la **exclusividad de Cristo** y la **iniciativa soberana de Dios en la salvación**. --- En el mundo existen innumerables religiones, pero ninguna de ellas puede conducir al hombre a Dios. La razón es clara: el ser humano, caído y entenebrecido en su entendimiento, no puede alcanzar a Dios por sus propios medios. Esto mismo observó el apóstol Pablo cuando estuvo en Atenas. Aquella ciudad estaba llena de altares y prácticas religiosas; eran personas profundamente devotas, pero ignorantes del Dios verdadero. En medio de su panteón de divinidades, habían levantado un altar “al Dios no conocido” (Hch 17:16–33). Ese Dios que no conocían no era uno más entre muchos, sino el único Dios verdadero, Creador y Señor de todo....

La gracia soberana que sostiene al creyente | Madelin Reyes

 Aquí tienes el texto **reelaborado desde una perspectiva calvinista**, con un tono realista, pastoral y bíblico, evitando el sentimentalismo y el lenguaje excesivamente subjetivo. He corregido también el enfoque antropocéntrico para centrarlo en la **fidelidad soberana de Dios**, no en la experiencia emocional como criterio de verdad. --- Hay momentos en los que experimento una profunda debilidad, hasta el punto de desear rendirme y abandonar toda lucha. El alma se cansa, y el dolor interior parece desbordarse sin encontrar alivio. En tales circunstancias, el sufrimiento no se presenta como algo extraño, sino como una realidad propia de la condición humana caída. Vivir sin penas, sin conflictos o sin enfermedad no es la norma en este mundo quebrantado. Con el tiempo, he aprendido que Dios usa el sufrimiento como un medio para acercarnos a Él. No porque el dolor sea bueno en sí mismo, sino porque el Señor, en Su sabiduría, lo emplea para humillar nuestro orgullo, fortalecer nuestra...

El quebrantamiento bajo la providencia de Dios | Madelin Reyes

Durante muchos años me quejé de las pruebas que se presentaban en mi vida. En mi ignorancia espiritual, llegué a pensar que Dios estaba en mi contra y que, por esa razón, permitía que tantas aflicciones me alcanzaran. Lloré, sufrí y me desgasté interiormente hasta el punto de perder el deseo de vivir. Me sentía frustrada con la vida y también con Dios. No encontraba salida a mis conflictos, y esa falta de entendimiento me condujo a una profunda tristeza y abatimiento del alma. No comprendía el significado del quebrantamiento, ni su lugar dentro de la obra de Dios en la vida del creyente. En Su providencia, el Señor tuvo que enseñármelo con paciencia y claridad, utilizando incluso a una persona en particular como instrumento de Su gracia. Hoy, al mirar atrás con mayor discernimiento, reconozco que Dios ha estado obrando en mi vida de manera silenciosa pero constante, aun a través del dolor. Nada ha sido fortuito. Todo ha formado parte de un proceso ordenado por Él, en el cual nunca me h...

¿Te confronta la sabiduría? | Josué Barrios

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Proverbios 1:2 enseña que los proverbios bíblicos son «Para aprender sabiduría e instrucción». La palabra instrucción en el hebreo implica no solo enseñar, sino también corregir. Corregir presupone confrontar lo que está mal en ti para que lo abordes y dependas de Dios para el cambio que necesitas. La verdad es que, por naturaleza, no nos gusta nada de eso. Nadie quiere que le digan lo que está mal en él porque eso es  incomodo, humillante y doloroso. Sin embargo, necesitamos eso si queremos madurar como Dios quiere que lo hagamos. Así como necesitas que tu profesor de cálculo (si estás en la universidad) te diga qué hiciste mal en un ejercicio de matemáticas para que puedas abordar eso, necesitas que la sabiduría bíblica te diga qué está mal en ti para que puedas traer eso ante Dios en humildad. Pero muchas historias en la cultura nos enseñan que nunca deberíamos cambiar y que más bien el mundo debe cambiar cómo nos mira. Por ejemplo, si tú has visto una película de Disney en los ...